jueves, 19 de abril de 2012

¿Qué veían las Latinas de Ayer?: Cine de abril



En el Cono Sur, abril es el puente entre otoño e invierno. La lluvia alterna con días soleados. En México el clima es parecido a pesar de estar en primavera.  En el pasado, abril era el mes en que el cine reemplazaba a la playa. Desde sus orígenes que el cine ha estado presente entre los entretenimientos de los latinos,  y las revistas femeninas dan testimonio de lo que se podía ver en la pantalla grande en diferentes abriles del Siglo XX. Ya en 1927,  en  la Sala Imperio de Santiago se podía admirar a John Barrymore en “Don Juan”, la primera película con banda sonora de la historia.



Como siempre, el cine hollywoodense era el predilecto.  En 1942, la Revista Rosalinda dedica dos páginas a comentar los meritos  de “Por Meterse a Redentor” (“Sullivan´s Troubles”). Además de ese filme de Veronica Lake y Joel McCrea, ese abril podía disfrutarse en Buenos Aires del “Sargento York”, con Gary Cooper (“basada en un episodio verdadero de la otra guerra”) y una película inglesa “Avalancha” (“The Stars Looked Down”) basada en la novela de Cronin sobre las penurias de los mineros galeses
En 1943, la Revista Sintonía, daba noticias de los filmes estadounidenses que pronto se verían en pantalla como ”Jane Eyre” (que en América Latina se llamó “Almas Rebeldes”) o “La Canción de Bernadette” con la debutante Jennifer Jones.
Jennifer Jones en "La Canción de Bernadette"

Joan Fontaine y  Orson Wells en "Jane Eyre"

                                                                     

También se anuncia la visita de Cantinflas a Buenos Aires y  se comenta que la película “Juvenilia” (basada en la novela de Miguel Cané) ha sido el éxito del año. Además hay una página de reseñas de los filmes exhibidos en las salas de cine porteñas de ese otoño. El crítico de cine es bastante lapidario. Tilda de regulares  los argumentos de las películas  argentinas “La Gran Victoria (“Desvalida, sin color y sin mensaje”) y la comedia  “Delirio” (“intrascendente, pero graciosa”). El mismo desprecio le merece la nueva versión de “El Fantasma de la Opera con Claude Rains” (“Vieja obra modernizada”).

La que recibe más palos es la película española “Furia de Almas” a la que acusa de parecer “de los primeros tiempos del cine” y a la que termina juzgando como “poca cosa”. La que si le merece elogios es el filme ruso “Todos los Soldados fueron Valientes” a la que describe como “una cátedra de buen cine”. También recomienda calurosamente una comedia de la Fox “El Diablo dijo No” (“Heaven can Wait”) dirigida por Ernst Lubitsch. El crítico alaba el concepto moderno de la vida  y “el desapego a las hipócritas nomas morales de otros tiempos" que ofrece esta historia de un “viejo verde” (Don Ameche) que al morir e ir al Infierno consigue convencer al Diablo, tras contarle su vida,  que lo remita al Cielo.



Un poco más tibios son los elogios que prodiga a “El Jorobado o Enrique de Lagardere”, filme mexicano con Jorge Negrete y Gloria Marín, del cual alaba la actuación del protagonista y la decoración y vestuarios de “primera categoría”.



A pesar de la opinión del critico, “El Jorobado” tuvo tanto éxito que se la convirtió en radioteatro en la Argentina, auspiciado por las colonias Akinson’s y que se podía escuchar diariamente a las 22:00. En esa época pre-televisión, la radio era un complemento importante del entretenimiento familiar y los radioteatros fueron los exitosos precursores de las telenovelas. En abril del ‘43, la radio argentina tenia un variado repertorio de radioteatros y teleteatros auspiciados por productos como Lysoform, Le Sancy y el jabón Lux. Las píldoras Ross auspiciaban en Radio Belgrano a Narciso Ibañez Menta y Elsa O’Connor en “Rey o Impostor” de Luis M. Grau.



Subamos ahora un par de añitos para ver como estaba el panorama en abril de 1946 y para eso nos referimos a la Ecran de ese mes que trae a Lauren Bacall en la portada. La “Baby” de Bogart ya había hecho su aparición en la cultura popular latina puesto que los cines chilenos ese otoño presentaban su exitoso debut en “Tener y no Tener”.



La citica no es muy amable ni con ella ni con el filme al que califica como copia de “Casablanca”  pero “sin alcanzar los meritos de ese film”. (¿Seré yo la única en preferir a “To Have and Have Not” por sobre “Casablanca”?) De Bacall el critico dice que posee “una figura sugerente, pero nos parece repetitiva en sus actitudes”. Ni una palaba que la película estaba basada en una novela de Hemingway.



Ecran esta lleno de noticias del espectáculo. Alberto Soria, su corresponsal en Hollywood, nos cuenta los últimos chismes: la casa de Victor Mature ha sido asaltada y se robaron una medalla que Rita Hayworth le había dado al actor; Paulette Goddard y su segundo marido Burgess Meredith planeaban un viaje a Paris; Betty Hutton esperaba visita de la cigüeña y Judy Garland y Vincent Minelli acababan de recibir a su primera hija, Liza. Shanty describía, desde México, todos los detalles de la filmación de “El Socio”, basada en la novela del chileno Jenaro Prieto y estelarizada por el gran Hugo del Carril y Gloria Marín.


Las noticias de la industria nacional tampoco faltaban. Muchas visitas ese abril. Se anunciaba la llegada a Santiago de Amelia Bence. Quien ya estaba en tierras chilenas era Mecha Ortiz que venia a filmar “Fedora” junto al galan del cine chileno de entonces, Mario Gaete. La revista Ecran estaba sentida con Luis Sandrini, porque en una entrevista a la prensa mexicana el comediante se olvidaba de mencionar que acababa de estar en Chile filmando “El Diamante Azul”. Alberto Closas en cambio estaba en Reñaca filmando bajo las órdenes de Patricio Kaulen el largometraje “Encrucijada”.

¿Pero qué se exhibía en la pantalla grande en Chile ese abril? Además de “Tener y no Tener”, se podía apreciar la voz de Bing Crosby  junto a Ingrid Bergman en “Las Campanas de Santa María” (“The Bells of Saint Mary”) y  en el Teatro Normandie, de Santiago, Rita Hayworth ejercía sus artes de vampiresa sobre Tyrone Power en “Sangre y Arena”.

No solo de cine yanqui vivía el público chileno. Alberto Closas filmaba en Valparaíso, pero también aparecía en la gran pantalla junto a Zully Moreno en “Cristina”, y ya los chilenos podían apreciar la segunda versión de “Flor de Durazno “(basada en la novela de Hugo Wast), esta vez hecha en México con Esther Fernández y Fernando Soler.
Foto de Amazon.com


Tres años más tarde, la Revista Eva del primero de abril de 1949 opina en la sección “Desde mi Butaca” sobre lo que exhibe la pantalla grande.  Se entiende que los críticos de cine de las revistas mencionadas no firmen ni siquiera con seudónimo. Sus reseñas son despiadadas. Miren por ejemplo lo que dice de “Jassy “que exhibía el Teatro Central “Cuando los ingleses se ponen a hacer una  película tonta no los salva ni el tecnicolor”.


Más cruel es lo que le toca al producto ibero “Un marido a precio fijo” que se podía ver en el Teatro Baquedano. “Jamás se ha visto nada peor” decía el anónimo crítico. Apenas se salva del lapidario individuo la argentina “Dios se lo pague” que eleva una pregunta “Pensamos qué podría haber ocurrió si este filme no hubiera tenido tan buenos decorados y un actor como Arturo de Córdova”. A propósito, si quieres hace tu propia reseña de este filme, la puedes ver completa en YouTube. Aquí te dejo el link y también una escena.


A mi me gustó “Que Dios se lo Pague” (aunque prefiero la versión en telenovela con Leonor Benedetto y Federico Luppi) y me encantó “Jassy”, por lo que deduzco que los críticos muchas veces no concuerdan con la opinión del publico. Eso explica que a pesar de esas mordaces reseñas, las Latinas de Ayer frecuentaban el cine con mucho entusiasmo.

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