martes, 8 de mayo de 2012

¿Adelgazar o engordar? Un dilema de las Latinas de Ayer


(Foto sacada de Para Ti de abril, 1929)

El pasado, aun el más cercano,  nos llega envuelto  en capas de desinformación hasta el punto que nos llenamos de mitos como el creer que la guerra contra los kilos es un fenómeno moderno. Aunque nunca haya existido un canon de belleza esquelética como el que admiramos en la Era de la Anorexia,  nuestras abuelas y sus madres también lucharon contra el sobrepeso, pero también le temieron a  la delgadez extrema.

Como se sabe, el final de la Gran Guerra revoluciona la sociedad occidental. Eso trae cambios en el vestuario y en el “look” femenino. Desaparecen prendas interiores como el corsé y las múltiples enaguas. Estos cambios convocan vestuarios más sueltos, libres y atrevidos. Se rechazan los cánones de belleza de la “Belle Epoque”.  La mujer ideal debe ser de cabellos cortos, muy delgada, sin formas, casi andrógina.

A pesar de que las fotografías de entonces nos muestran figuras sanas y rollizas comparadas con los cánones anoréxicos de belleza actual, las  latinas intentaban estar en forma, fuera vigilando sus comidas o haciendo ejercicio. La industria farmacéutica rápidamente encontró una manera de lucrar con este afán por perder peso y surgieron extraños, y hoy olvidados, remedios para adelgazar.
(Foto sacada de Zig-Zag de marzo, 1927


A juzgar por las revistas femeninas de los Locos 20’s, las latinas del Cono Sur estaban obsesionadas con la báscula. Solo una edición de Para Ti del otoño de 1929 trae cuatro anuncios de productos para obtener figuras perfectas,  mas un articulo sobre como conservar una figura juvenil que inicia de la siguiente manera “¿Se ha dicho usted alguna vez a si misma ‘Creo que tengo que hacer algo por mi figura; me estoy poniendo demasiado gruesa’? Es una observación que muchas se hacen...” (Para Ti, 16 de abril de 1929, p.64.).

En el artículo, la autora aconseja caminar, someterse a masajes y comer fruta para poder reducir el peso, pero en la farmacia las damas argentinas podían encontrar productos que prometían la deseada esbeltez  como las Habas de Yuca, el Té Tovar y el Té de Vosgos. Si ninguno de estos bebedizos ayudaba se podía recurrir a “uslerear “la grasa indeseable con el famoso “punkt roller”. Este era un uslero como los que se usan para amasar, cubierto de cuadraditos de caucho que supuestamente podía, a punta de amasarse una misma, “aplanar” la grasa hasta hacerla desaparecer.
(Foto sacada de Para Ti de abril, 1929)


Ante de reírnos, debo confesar que este artilugio todavía estaba en venta en USA en los 70’s. Mi madre lo adquirió a través de esos comerciales de productos “chantas” que solían ofrecer en los canales, tanto Anglos como hispanos, a horas de la madrugada para atrapar a los incautos insomnes. Ni tengo que decirles que por más vigor que empleé, el roller no me quitó ni un rollito.

Pero no solo las argentinas se preocupaban por los kilitos de más, mis compatriotas también tenían acceso a remedios de nombres curiosos como la Iodhyrine, la Oxydirine y la Fandorine “que combate la obesidad”. Inclusive había productos genéricos llamados simplemente “sales para adelgazar”. ¿Cuán efectivas serían esas curas?
(Foto sacada de Zig-Zag de marzo, 1927


Sin embargo, unas paginas más allá de estos mismos medicamentos, hay un anuncio para Bacalaol que ayuda a “engordar”. ¿Cómo se explica esta contradicción? Por empezar, hay que entender que la obsesión por adelgazar  de aquel entonces  no obedece la as mismas neurosis del Siglo XIX. El aumento de peso era algo que preocupaba a la mujer madura (léase post-menopáusica).  No quitaba el sueño de ningún hombre tener una llantita, y lo que preocupaba a las madres eran los niños flacos.

(Foto sacada de Zig-Zag de marzo, 1927

En nuestros tiempos en que alarman los índices de obesidad infantil nos parecerá imposible que existiera una preocupación  porque un niño no fuera rollizo. En esa época el raquitismo en países del Tercer Mundo (nuestra América Latina) amenazaba hasta a la clase media acomodada.

Además, los cánones de belleza de las Latinas de Ayer eran muy diferentes a los de ahora. Basta juzgar por los rollitos de a cintura de esta beldad presentada en la revista chilena Zig-Zag.

(Foto sacada de Zig-Zag de junio, 1927

Lo que se cooncia como sobrepeso entonces era obesidad mórbida. Eso explica la existencia de productos como  Carnol un producto para engordar y que promete “echar carnes” hasta 3 o 8 kilos en un par de semanas. Pensar que ahora buscamos tratamientos que nos liberen de esa cantidad de kilos. ¡Ay qué tiempos aquellos!

(Foto sacada de Aquí Está de julio, 1939)
Los años de la Depresión continúan ofreciendo nuevos medicamentos como la Yodosalina, la Tremosalina y las sales de Marienbad que aparentemente eran sales de baño que prometían quemar la grasa mientas la gordita se bañaba. Simultáneamente inician las campañas para lo que entonces se conocía como “Vida Sana”.

(Foto sacada de Para Ti de diciembre, 1939)

Las revistas femeninas comienzan a dedicarle páginas a los ejercicios y en la Para Ti de diciembre de 1939 un comercial de bicicletas Raleigh aconseja el ciclismo como una mejor alternativa a los regímenes alimenticios. A fines de la década aparecen  píldoras para adelgazar como la alemana  Kissinga. Pero también se venden las tabletas McCoy  y las Kelpamalt que ayudan a un hombre a dejar de ser “flaco y débil”.
(Foto sacada de Familia de octubre, 1938)


Sigue la preocupación con el bajo peso de los infantes y el comercial del alimento infantil Arens nos muestra un niño que hoy seria tildado de obeso en una balanza. La propaganda  anuncia orgullosamente que los niños que consumen este alimento rompen básculas.

(Foto sacada de Familia de agosto, 1939)


La década de la Segunda Guerra Mundial seguirá con esta ambigüedad sobre el peso ideal. En la revista argentina Damas y Damitas de mayo del ’41 se ofrecen las Sales Ospor (estas se tomaban mezcladas on agua) para mantener la figura esbelta, pero en Ecran se ofrecen las tabletas Kelpamalt ahora para damas que se quejan de estar en los huesos. Muy decidora la foto que ilustra la propaganda, puesto que no es precisamente lo que en días del “heroin chic” se consideraría esbelta.




(Foto sacada de Damas y Damitas, mayo 1941)


(Foto sacada de Ecran de marzo, 1941)

Se sigue viene la obesidad como un problema de mujeres maduras. La Casa Porta situada en Buenos Aires ofrece fajas  para “señoras “de “formas abundantes”. La ilustración muestra una mujer de aspecto de matrona.
(Foto sacada de Para Ti de julio, 1944)

Diferente es el anuncio encontrado en la revista mexicana La Familia de junio de 1940 de la famosa Emulsión Scott que muestra una atribulada madre acompañada de su hija adolescente y una amiga que le aconseja que le de la medicina para engordarla. Hasta la época en que me llegó la pubertad (1970) se temía que la primera menstruación ocasionara anemia si la niña estaba muy delgada.


(Foto sacada de La Familia de junio, 1940)

Otro indicador de la actitud de las latinas hacia el peso ideal es un artículo en la misma edición de La Familia que comienza con estas palabras:

“A menudo vemos a mujeres obesas quejarse de su gordura y platicar de sus dietas y ejercicios, y muy rara vez escuchamos quejas de una mujer demasiado delgada; sin embargo, es tan desagradable ver una mujer muy gruesa como una demasiado delgada. La ropa parece colgada como en un perchero y nada le luce, sin contar con que la demasiada delgadez generalmente proviene de una enfermedad” (La Familia, 1ª quincena de Junio, 1940, pp.26-27).

De esta introducción se deducen varios factores. La escualidez se asocia con enfermedades. El  calificativo  “gordas” se aplica a mujeres “obesas” o “muy gruesas” no como ahora que con diez kilos de sobrepeso se habla de “obesidad mórbida”. Curiosamente, el resto de este artículo se centra en beldades de Hollywood que están muy famélicas. Digo curiosamente porque entre las esqueléticas se nombran actrices como Ingrid Bergman, Irene Dunne y Olivia de Havilland. Basta ver una foto de los brazos de la intérprete de Melanie en “Lo que el viento se llevó”, para ver que no tiene aspecto de anoréxica.

(Foto sacada de Ecran de marzo, 1941)

Para coronar una década en que era peor para la mujer “no tener, que tener”  está  este anunció de Neuro Fosfato Eskay que le ofrece a las flacas y nerviosas un elixir que  les devolverá el apetito. Acompaña la imagen un dibujo de una curvilínea joven en bikini.

Foto sacada de Readers Digest de marzo, 1949)

Pero olvidémonos de dibujo. ¿Que mejor ejemplo de la belleza de mujeres de carne y hueso que esta foto de Zig-Zag del ‘48 en la que aparecen las candidatas a Reina de los Empleados Particulares de Santiago?

(Foto sacada de Zig-Zag de noviembre, 1948)


Los cánones de belleza de los Cincuentas incluyen curvas ampulosas y figuras voluptuosas por lo que  las campañas publicitarias no se enfocan tanto en lo que sobra. Cuando clínicas como el Centro Medico de Estética de Buenos Aires ofrecen tratamientos para la obesidad también ofrece curas para  la delgadez. Aun así, ha mayor conciencia en los alimentos que engordan. Si en los 40’s el valor de la Avena Quaker Oats residía en su poder de engordar niños, en 1950, la propaganda se apresura en recordarle a las mujeres que su  producto no engorda.

(Foto sacada de Mucho Gusto de julio,1950)
(Foto sacada de Cinelandia de abril, 1942)


La lucha contra el sobrepeso o la búsqueda de una figura excesivamente delgada llegará en los 60’s con el arribo de la minifalda, trajes de baños cada vez mas minúsculos, e iconos de belleza “esqueléticos” como Audrey Hepburn y Twiggy. Recuerdo que a mediados de los 60’s en Viña del Mar comenzaron a aparecer  los gimnasios. Las amigas de mi mamá hablaban de masajes, bajos turcos y dietas estrafalarias en que solo se consumía un alimento (casi siempre acompañado de lechuga) o se ayunaba varios días en los que la gordita se mantenía a punta de agua mineral y galletas de soda. Incluso el agua mineral Andina hacia hincapié en sus anuncios que parte de “guardar la línea” era beber su producto.
(Foto sacada de Eva de septiembre, 1965)


Kara Vislovna, cuyo emblemático instituto llevaba casi treinta años depilando y quitándoles arrugas a las chilenas, en los Sesentas agrega  tratamientos para tener una “silueta primaveral”. El instituto ofrece estímulos eléctricos para combatir la adiposidad en los tobillos, baños de algas para estimular el metabolismo, masajes en camillas vibratorias y ejercicios en bicicletas estáticas. Con todas estas torturas,  su propaganda aseguraba era posible “adelgazar sin pasar hambre, sin drogas y sin ejercicios cenadores”.

(Foto sacada de Eva de septiembre , 1967)

Aunque todavía faltaban unas décadas para que la industria de las dietas se apoderaran de nuestro continente, y, al menos, en Chile, todavía faltaba para que los supermercados se colmaran de alimentos light, ya se vendían productos milagrosos con las galletas Limmits que creo eran australianas.

(Foto sacada de Eva de marzo , 1962)

Otra gran maravilla era el te  Bekunis, supuesto producto hindú que adelgazaba  gracias a sus propiedades laxantes, tan vigorosas como el viejo remedio de las adolescentes chilenas de comer fruta verde. Yo los he probado ambos y puedo atestiguar que si ayudan a bajar  de peso, pero que además de tenerlo a uno durmiendo al lado del inodoro, tienen efectos nefastos en el sistema intestinal.

(Foto sacada de Burda de noviembre, 1965)

Revisando el anuncio de Carnol, el producto para engordar de los años 20’s,  veo que tiene una recomendación. Los que sufren del estomago deben abstenerse de usarlo. Y es que eso no ha cambiado de ayer a hoy. Todas las drogas y productos para engordar o   adelgazar a la larga afectan nuestra salud más que el sobrepeso o la ausencia de éste.

4 comentarios:

  1. Que no lean sobre el “punkt roller” los de los infomercials porque lo vuelven a poner a la venta! (Y apuesto que hay quienes lo compren). Yo conozco a una chica que se hizo poner un yeso alrededor de la cintura por algunas semanas para adelgazar!

    Mi papa siempre dice que Olivia de Havilland era mas guapa que Vivien Leigh. Que bien sale en esa foto (a pesar de los brazos "gordos")

    Que chistosas las candidatas a reinas de belleza!

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  2. Cuando la gente ve GWTW como que ven a Olivia opacada por la exuberancia de Vivian Leigh, pero es que esta caracterizada de Melly que se supone que es flaquita y poco atractiva. Pero Olivia (que era hermana de Joan Fontaine) fue un símbolo de belleza femenina en los 30’s, vale recordar que fue la pareja por antonomasia de Errol Flynn. Amiga, es que con cada brazo de Olivia se hacen los dos de Natalie Portman y ODH solo mide tres centímetros más que Nat. Pero ODH siempre fue muy sana, por algo todavía vive. D-s la bendiga.

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  3. Todavia vive? Que bueno!!

    Si sabia que era gemela de Joan Fontaine. Es verdad que estaban peleadas por muchos anos?

    Ja ja, que risa lo de los bracitos de N Portman!! (pero es verdad!)

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  4. Si ella y Joan tuvieron una relación muy dificil siempre. El hecho de ambas embarcarse en carreras cinematográficas aumentoó la rivalidad. ¡Y la gota que colmó el vaso fue cuando Joan venció a su hermana por un Oscar! Desde entonce no se hablan. Y eso fue en 1941.

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